De Jesús con Amor
 

¿Qué defectos?

 

No me hables de tus errores. Yo te pregunto:

 ¿Qué errores? ¿Qué defectos?

¿Qué fracasos? No me hables del pasado.

Para mí no existe el pasado.

No puedo decir que tengas imperfecciones o

debilidades, porque en este momento no las veo.

Cuando te miro,

cuando observo tu corazón,

para Mí ya no existen tus debilidades.

Se esfuman a causa del gran amor

que te tengo, el cual le eclipsa todo.

 

 

Ni se te ocurra, pues, explicarme

lo innoble que eres, que no te servirá de nada.

Te amo demasiado para notarlo.

El que obtiene gran perdón luego ama mucho;

escarmienta por las faltas cometidas

y aprende a perdonar los errores ajenos.

La mirada reprobatoria se vuelve amorosa

y clemente cuando piensa en lo mucho

que se le ha perdonado. Se le han devuelto

las esperanzas, ve la vida desde otra

perspectiva, con otros ojos.

 

 

AnteriorSiguiente

 

Inicio