De
Jesús con Amor |
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Constante como el sol |
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La felicidad de espíritu es mucho mayor que la de la carne. La llevas siempre contigo. Jamás cesa. Ni la noche más solitaria ni las nubes más grises pueden privarte de ella. La felicidad de la carne es temporal. Un sentimiento efímero que depende de tu estado de ánimo, de las circunstancias que te rodean, de lo visible y lo tangible. En cambio, la felicidad de espíritu viene del conocimiento de que soy tu Salvador y me intereso por ti. La felicidad que Yo brindo es constante como el sol.
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¿Acaso cuando el sol se pone por la tarde y desaparece en el horizonte te angustias pensando que se ha ido para siempre? ¿Dices a alguien: "Ya no hay sol en nuestra vida"? No. Es constante. Siempre es. Aunque cae la noche y no puedes verlo, nunca dudas de su existencia ni de que volverá a salir a la mañana siguiente. Así es la felicidad de espíritu: por muy presente que está, cuando cae la noche la pierdes de vista. Ese es el momento de confiar y descansar hasta la mañana siguiente, cuando volverá a aparecer. |
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