De Jesús con Amor
 

El refugio

 

Cuando a tu alrededor se desaten tempestades,

y los vientos de la aflicción,

de la adversidad y de las dificultades

te zarandeen y te arrastren de un lado a otro,

ven un rato a Mis aposentos,

y permanece ahí hasta que hayan pasado

esas calamidades.

Acércate a Mis cálidos brazos.

Reposa la cabeza en Mi hombro; ya verás

que cuidaré bien de ti.

Te acariciaré la frente y haré

que se disipen las montañas de dificultades.

 

 

El refugio que te he prometido no es otro

que el alivio que brinda Mi amor, el consuelo de

 Mis brazos, la paz que fluye de Mi corazón hacia

 el tuyo, que te colma y te  envuelve,

 que transporta tu espíritu a la esfera celestial

 donde lo verás todo con otros ojos.

En esos momentos de quietud,

cuando disfrutamos de íntima comunión,

puedo hacer que veas las cosas de otro modo.

Puedo infundirte nuevas ideas,

nuevos pensamientos. Si entras al aposento

de Mi refugio, verás todo lo que puedo

hacer por ti.

 

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