De Jesús con Amor
 

¿Por qué tantas dificultades?

 

Te preguntas: ¿"Por qué, Señor?

¿Por qué tengo que pasar

por tantos trances y penalidades?

¿Será que te estoy desagradando?

Te amo. ¿Por qué tengo que sufrir

estas vicisitudes?"

Muchos cristianos a lo largo de los siglos

se han planteado lo mismo.

En todos los casos

Mi espíritu estaba obrando en ellos.

A menos que se volvieran débiles,

Yo no podía hacerme fuerte en ellos.

 

 

A menos que se quebrantaran, Yo no podía

enseñarles a ser compasivos; no podía

enseñarles la empatía, el sincero interés que

les hacía falta tener por los demás.

No podía concederles todos los hermosos

dones de Mi espíritu que traen aparejados

los apuros y los quebrantos.

Por medio de esas aflicciones te estoy

enseñando a luchar, no con tu propia fortaleza,

sino con Mis fuerzas, valiéndote de la oración

y acudiendo a Mi por cada cosa que se te

presenta en la vida.

 

 

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