De
Jesús con Amor |
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¿Por qué tantas dificultades? |
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Te preguntas: ¿"Por qué, Señor? ¿Por qué tengo que pasar por tantos trances y penalidades? ¿Será que te estoy desagradando? Te amo. ¿Por qué tengo que sufrir estas vicisitudes?" Muchos cristianos a lo largo de los siglos se han planteado lo mismo. En todos los casos Mi espíritu estaba obrando en ellos. A menos que se volvieran débiles, Yo no podía hacerme fuerte en ellos.
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A menos que se quebrantaran, Yo no podía enseñarles a ser compasivos; no podía enseñarles la empatía, el sincero interés que les hacía falta tener por los demás. No podía concederles todos los hermosos dones de Mi espíritu que traen aparejados los apuros y los quebrantos. Por medio de esas aflicciones te estoy enseñando a luchar, no con tu propia fortaleza, sino con Mis fuerzas, valiéndote de la oración y acudiendo a Mi por cada cosa que se te presenta en la vida.
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