De Jesús con Amor
 

Lo oigo todo

 

Nada me es oculto.

Conozco todos los pensamientos y deseos,

y hasta la más íntima de la oraciones.

Cada vez que alzas los ojos a Mí,

que clamas a Mí, estoy a tu lado,

oigo tus súplicas y Mi corazón

se mueve a compasión.

Jamás se me endurece.

Jamás me canso de escucharte.

Jamás te rechazo. Nunca me duermo.

 

 

Nunca coloco en Mi puerta un cartel

rogando que nadie me moleste.

Jamás estoy pensando en otra cosa.

Nunca estoy demasiando cansado

u ocupado para atenderte.

Siempre oigo y rspondo tus ruegos:

unas veces de la forma en que deseas

y otras de maneras que ignoras,

o que aún no puedes ver.

En todo caso, siempre oigo y respondo.

 

 

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